Toledo, 4 de marzo de 2026.- El Informe Anual de Incendios Forestales de Castilla-La Mancha 2025 analiza el comportamiento del fuego, el estado de los combustibles, los indicadores de propagación y la estadística de incendios ocurridos en la región durante ese año.
El año 2025 se caracterizó por una elevada complejidad técnica en la gestión de incendios, con varios episodios en los que el comportamiento del fuego superó la capacidad de extinción.
La evolución del riesgo estuvo estrechamente ligada a las condiciones meteorológicas y al estado de la vegetación. Tras un inicio de año con déficit hídrico, una primavera muy húmeda favoreció un fuerte crecimiento de biomasa herbácea. Posteriormente, un episodio de altas temperaturas a finales de mayo provocó el secado repentino de esta vegetación, generando una gran cantidad de combustible muerto fácilmente inflamable.
Esto favoreció incendios de rápida propagación superficial durante los primeros meses del verano, como el de Méntrida. En agosto, una ola de calor extrema redujo la humedad del combustible vivo a niveles críticos, implicando matorral y arbolado y dando lugar a incendios de alta intensidad y gran complejidad técnica, como los de Cardoso de la Sierra y Navalmoralejo.